Sigue jugando pequeña Mia

“Y mientras tanto, tú pequeña Mia sigue jugando, cocinando, cantando, bailando, riendo, saltando, y dejándote llevar como si ahí fuera no pasara nada malo. ⠀
Porque lo estás haciendo muy bien y cada mañana al despertar, en los ojos llevas cargada la ilusión de disfrutar de un nuevo día. Sin importar que pasa fuera. Porque estar juntos en casa, en familia, es lo más importante, divirtiéndonos y creando aventuras como si no importara nada más.” 🌈⠀


Sigue jugando, haciendo trasvases con arroz, pintando con pintura, con plastilina y de todas las formas posibles. Experimentando con agua, garbanzos y tapones. Diciendo mamá, mami y ma a todas horas. Descubriendo el tacto de la gelatina. Ensartando pajitas. Llenándonos de besos y abrazos. Dándole de desayunar, comer, merendar y hasta cenar a tus muñecas. Enfadándote y llorando de vez en cuando, que es normal mi amor, nosotros también lo hacemos. Dándote largos baños de una hora con mamá y papá. Preparando ricas meriendas. Contando cuentos una y otra vez, acabándolos todos y volviendo a empezar. Buscando a papá cuando se esconde. Practicando las emociones. Ayudando en casa, fregando, pasando el aspirador, limpiando el polvo y sacando las cosas del lavavajillas cuando yo las pongo. Hablando argentino. Saltando en la cama. Viendo dibus. Tintando legumbres. Aplaudiendo al caer la tarde. Hablando sin parar. ⠀

Corriendo. Aprendiendo. Creciendo. ⠀
Tu sigue haciendo todo esto pequeña Mia, porque enmedio de todo este caos, tú, lo estás haciendo muy bien. ⠀




⭐️ Pequeño fragmento adaptado y extendido del mini cuento “Soñar bonito”.

Me encanta (parte II)

Me encanta tu manera de mirar y me encanta el brillo de tus ojos, tan expresivos, tan capaces de hablar sin necesidad de palabras. Me encanta la felicidad que irradias cuando te ríes. Me encanta tu cabezonería, tu mal genio y tu carácter, todas estas cualidades me demuestran lo fuerte que eres y me recuerdan cómo lo fuiste desde el principio, cuando te formabas en mí. Me encanta cuando para dormirte das un millón de vueltas, abrazándote a mi, apoyando tu cabeza sobre mi pecho o cogiéndote de mi mano, hasta que, al fin, te quedas dormida. Eso me permite darte un trillón de besos y hacerte un millón de mimos y caricias mientras te digo lo mucho que te amo.

Me encantan tus pedorretas, cuando me las haces a mí y cuando se las haces a papá, te salen increiblemente bien, haces muchísimo ruido y tu que lo sabes, muy orgullosa, te ríes. Me encanta el sonido de tus piececitos al golpear el suelo cuando de noche te despiertas y vienes corriendo a buscarnos a nuestra cama. Me encanta como dices agua, nanone y nanana. Tres de tus primeras palabras. También me encanta como dices “vamo” y “vamono”, así como con un toque andaluz que no sabemos de donde ha salido. Y me encanta que seas así de fiestera e inquieta y que te guste tanto como a mí estar por ahí, en esto has salido a mamá, callejera a más no poder. Me encanta cuando dices “ala”, “ya tá” o “no hay má” a la vez que mueves las manos proporcionándole énfasis a esas expresiones. Me encanta como repites cada palabra que escuchas a tu manera, haciéndote entender pero con mucha gracia.

Me encanta tu locura a la hora de bailar, zarandeando las manos. y aplaudiendo a la vez y me encanta como bailas cualquier canción o sonido que llega a tus oidos, moviendo el culete y zapateando también. Y esa manera curiosa que tienes de mover la cabeza y las manos a modo de saludo o esa forma que tienes de correr más que de andar. Me encanta como imitas a mamá para lavarte los dientes o como repites cada cosa que hacemos casi sin darnos cuenta, como intentar abrir con la boca las cosas que con las manos no podemos. Me encantan esos dos segundos en los que me das la mano y caminamos cogidas.

Me encanta como derrochas simpatía y dices “holaaaaa” a todo el mundo, saludando con la mano y diciendo un largo “aaaaaa” al final. Como lo haces cuando estamos en un supermercado con cada persona que te cruzas, como lo haces cuando vamos al médico, cuando estamos en un restaurante cenando o cuando salimos de casa de los abuelos y ves la terraza del bar llena.

Me encanta el amor que sientes por todos tus tetes. Esa alegría con mezcla de locura cuando los ves o cuando pasas por algún sitio que te recuerda a ellos y a gritos los reclamas. Y como te acuerdas de ellos en cada momento del día.
Me encanta tu manera de querer a tus tíos y abuelos y esa forma de llamarlos “aluela” y “aluelo”.

Me encanta como quieres hacerlo todo sola, demostrando independencia. Me encanta como cada vez que subimos al ascensor quieres tocar el botón del piso y luego de la alarma. Me encanta como lanzas besos y sobre todo, me encanta como nos los das. Me encanta el que nos das en la mejilla, en la boca o el de vaca y por supuesto, me encanta el de esquimal y creo que el que más es cuando sujetas con tus manitas para dármelo de la manera más suave, dulce y tierna.

Me encanta cómo hacemos “chin-chin” con la comida cuando comemos lo mismo. Me encanta como utilizas cualquier cosa de teléfono, te la pones en la oreja y dices “hola”. Me encanta cuando por las mañanas, aún con pereza, te acurrucas con nosotros en la cama a mimosear. Me encanta como juegas a pillar y como nos provocas para que acabemos jugando a ello y que cuando lo hagamos rías sin poder parar al perseguirte.

Me encanta el sonido de tu risa, de tus carcajadas que me llenan de energía y felicidad y me encanta cuando finges una carcajada, demostrando la picardía que tienes. Me encanta cómo me recibes cuando vuelvo de trabajar. Me encanta cómo intentas escalarlo todo y aunque me vuelva loca, me encanta cuando lo consigues. Me encanta lo obstinada que eres y cómo repites algo hasta conseguirlo. Me encanta como quieres llevar el carro de la bebé tu sola, aunque a los dos minutos quieras que lo lleve mamá, o mami como me llamas a veces. Eso también me encanta.

Me encanta la primera frase que has dicho “ay que susto” seguida de una carcajada. Me encanta como nada más levantarte, vas directa a traernos un cuento y cómo cada vez que nos ponemos a jugar, eliges uno para ello. Me encantan esos rizos que se forman en las puntas de tu pelo. Me encanta cuando nos haces un mimo en la mejilla. Me encanta cuando me abrazas por la espalda cuando estoy distraída.

Me encanta cuando me dices con ilusión, brillo en los ojos y una sonrisa “¡te quiero!” porque se nota que lo sientes.

Me encantan tantas cosas de ti pequeña… Pero es que sobre todo, mi niña, me encantas TU.

Espero que te sientas tan querida como sentimos nosotros que te queremos.

Te ama incondicionalmente y para siempre,

Mamá

Me encanta

Me encanta tu sonrisa cuando voy a buscarte al despertarte a tu habitación por las mañanas, y el momento de después, sentadas en mi cama o en el balancín, una mezcla entre un rato de juegos, risas y muchos mimos. Me encanta cuando te digo que me des la manita para ir a algún sitio, me la das para hacer los tres primeros pasos y luego me la sueltas con la seguridad de saber que puedes caminar solita y valerte por ti misma. Me encanta cuando te estoy bañando y decides darme un beso y un abrazo y me empapas al hacerlo. Me encanta la agilidad que tienes para abrir los armarios, sobre todo el de las especias, cómo coges el bote de perejil y te paseas por casa sacudiéndolo hasta que encuentras algún sitio extraño donde dejarlo y yo horas después lo encuentro en el cambiador del baño por ejemplo. Me encanta cuando te hago burla y tú me la devuelves haciéndome una caraza y nos miramos y nos reímos. Me encanta cuando te estoy acunando en brazos para dormirte por la noche y antes de hacerlo me miras fijamente como queriendo capturar ese momento para siempre tal y como lo quiero hacer yo. Me encanta como miras a toda persona con quien te cruzas o coincides, con una mezcla de descaro y sinvergonzonería y cómo después de hacerlo, saludas y haces todas las gracietas que sabes, aunque eso implique que me tenga que socializar yo también. Me encanta cuando en la teti de la mañana me miras y me saludas con la manita. Me encanta ver cómo disfrutas comiendo macarrones, brócoli y fresas y cómo te cantas haciéndolo. Me encanta tu movimiento de cabeza diciendo que no casa arriba y casa abajo. Me encanta como tiras los brazos hacia mí cuando quieres venir conmigo. Me encanta tener que darte mi aperitivo de soja y quedarme yo sin porque tú me lo hayas pedido. Me encanta como jugamos al pilla pilla, la velocidad que coges intentando huir de mi y la risa floja que te entra. Me encantan esos pelos rebeldes que te están creciendo, que no puedo dominar y que son una seña más de que eres una pequeña leona. Me encanta que hagamos el dedo del poder y chin-chin con la comida. Me encanta cuando haces tambor en tu barrigota o cuando lo haces en la mesa o en cualquier sitio que encuentres, y también como tocas el timbre al tocarte el ombligo. Me encanta como juegas a esconderte tras la cortina de la ducha o la funda del carro para jugar a “no está Mía”. Me encanta como sacas los empapadores y eres más rápida sacando que yo doblando y poniendo en el sitio cuando por descuido dejo un segundo tu armario abierto, y lo mismo con las toallas del baño. Me encanta el sonido de tu risa, se ha convertido en mi música favorita. Me encanta ver cómo te gusta jugar con los cuentos y cómo es una de las primeras cosas que vas a coger cuando estamos en tu habitación. Me encanta que nos lavemos los dientes a dúo porque cuando me ves haciéndolo, tú también quieres hacerlo. Me encanta tu carácter y tu genio, aunque a veces también me vuelva loca. Me encanta como me tocas la nariz de la forma más dulce posible cuando te pregunto donde la tengo. Me encanta como vacías el bolso del carro en cuanto me descuido y lo he dejado abierto y cómo de vez en cuando le añades cosas también. Me encanta como me recibes cuando vuelvo de trabajar o estudiar, que vienes hacia mí corriendo y con los brazos abiertos. Me encanta como sacas las cosas de la lavadora mientras yo las intento poner. Me encanta que quieras caminar solita para volver del parque, y como te agachas cada dos pasitos a recoger una piedra o una ramita, aunque nos cueste más media hora llegar a casa. Me encanta que cuando no te puedes dormir por la noche y dándonos por vencidos te dejamos en el suelo, coges tus zapatillas y riéndote sales al salón en busca de jaleo y jarana. Me encanta como te quitas el chupete cuando ves pasar una cucharada de yogur cerca de ti. Me encanta como te ríes cuando te hago carazas a través de una videollamada. Me encanta cuando te refugias en mis piernas y te agarras a una de ellas como si fueras un koala. Me encanta cómo abrazas a las muñecas y les das besos. Me encanta cuando peleamos en un intento mío para que no te comas el papel del baño. Me encanta como ladeas la cabeza cuando la ladeo yo. Me encanta como se acompasan nuestras respiraciones hasta que nos quedamos dormidas las dos. Me encanta la carcajada que te provoca que te mordisquee los muslitos. Me encanta…

Me encantan tantas cosas de ti pequeña que no podría escribirlas todas. Estas son sólo una pequeña muestra de todas ellas. Y la realidad es que me encantas TU. Te adoro y te amo más de lo que nunca podría haber imaginado.

Hoy cumples un año, y en este año has hecho mi lista de pensamientos alegres inmensamente infinita con cada uno de estos momentos que me has regalado. Gracias por ello, gracias por hacerme mamá.

Feliz cumple 1 mi pequeña leona.

Ojalá siempre seas tan feliz como lo eres ahora, a cada año que cumplas, en cada momento de tu vida, y que cuando eso no pase, sepas que nos tienes para refugiarte, para darte aliento, para lo que necesites, siempre, como sea, donde sea, de forma incondicional.

Espero que te sientas tan querida como nosotros sentimos que te queremos.

Con cariño y mucho amor,

Mamá

Tú, que nos has enseñado tantas cosas ♥️

Tú, que nos has enseñado que una cama de 135 puede ser acogedoramente pequeña. Que dormir con luz no es molesto si al abrir los ojos ves lo más bonito que tienes en la vida entre tus brazos. Que mejor que desayunar entre las sábanas los domingos, es comerte a besos ♥️

Tú, que nos has enseñado que el ruido en casa es sinónimo de diversión. Que es mejor la calidad de los planes que la cantidad. Que el mejor de los viajes no necesita horas de avión ni lejanos destinos, que se hace perdiéndose en tu sonrisa de pocos dientes y mucha encía.

Tú, que nos has enseñado que las cenas a tres no son nada calmadas pero que tienen mucho encanto porque eso significa darnos unos a otros de comer y que el mejor alimento es el cariño con el que nos tratamos. Que las escapadas a la montaña, aunque son más escasas son más especiales, el paisaje es mucho más bonito contigo en él. Que el mejor plan de sábado noche es dormirnos juntos los tres. Que el desorden en casa puede esperar y es señal de que vivimos y mucho.

Tú, que nos has enseñado a mirar con ojos de primera vez. Que de cualquier instante haces un momento especial. Que nos contagias tu ilusión, que le das vida a nuestra vida.

Tú, que nos han enseñado a priorizar y a ver lo realmente importante. Que nos has enseñado que no necesitamos grandes cosas más que estar en familia disfrutando de jugar en el suelo cualquier tarde, de bailar frente al espejo o trotar por el pasillo. Que los paseos por la playa son más felices porque compartir contigo nuestros rincones nos hace crecer.

Tú, que nos has enseñado a vivir con sueño pero felices. Que un estornudo puede significar una lluvia de papilla terriblemente pringosa y desternillante a la vez. Que la palabra soledad ya no existe y que en cambio, la compañía está en todo momento, a cualquier hora y lugar. Que las miradas hablan cuando los ojos brillan.

Tú, que siendo tan pequeña… eres a la vez tan grande.

Que nos has enseñado tantas cosas y entre ellas la más importante. El verdadero valor de la palabra AMOR.

Te amamos pequeña, y no habrán palabras en el mundo suficientes para explicarlo.

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Pequeña Mia, hoy es 25N

Pequeña Mia,

Hoy es 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la mujer.
Ojalá cuando crezcas hayamos dejado de destacar esta fecha en el calendario como reivindicación y pasemos a hacerlo para recordar, para memorar y honrar a todas las mujeres que vivieron una pesadilla que ojalá pronto acabe y nunca nadie más tenga que pasar.

Que se acabe la violencia, que se acabe ya, contra la mujer, contra el hombre, contra cualquier género y sin ninguna excusa ni pretexto.

Porque el amor no duele, y si duele: no es amor. Es obsesión, es capricho, es dependencia, es inseguridad, puede ser muchas otras cosas, pero créeme, no es amor.

El amor no vigila.
El amor no controla fisicamente.
El amor no controla psicológicamente.
El amor no controla económicamente.
El amor no posee.
El amor no hace chantaje.
El amor no prohíbe.
El amor no cela.
El amor no ningunea.
El amor no coarta tu espacio.
El amor no infravalora.
El amor no miente.
El amor no chilla.
El amor no humilla.
El amor no insulta.
El amor no falta al respeto.
El amor no golpea.
El amor no mata.

Y si hace algo de lo anterior, lee bien pequeña Mia, bajo ninguna circunstancia es amor.
Y si dicen que el amor si no es una locura no es amor, no hagas caso mi niña que eso no es verdad. Porque las locuras que duelen, que hacen daño psicológico o físico, las locuras que matan, no son amor. Y no se puede permitir vivir bajo ese pretexto una historia que si hace algo de lo anterior, está muy lejos de ser de amor.

Así que pequeña mía, si cuando tu crezcas el respeto no se da por norma, por sentido común, por derecho, hazte respetar tú, recuerda lo que es amor y lo que no lo es para no ejercer ni permitir ninguna injusticia.

Quiérete, no permitas que nadie pretenda adueñarse de ti, que tú, eres tuya, te perteneces a ti misma y a nadie más.

Y si vives el amor, que sea de forma bonita, natural, respetuosa, feliz y sobre todo de forma libre y sana.