Petra

Petra es una piedrecita cuyas circunstancias cambian constantemente y que para adaptarse a ellas, cambia también. De un momento a otro puede ser una montaña, una isla, un huevo o un dinosaurio. Y… ¿qué más podrá ser?

Este álbum ilustrado pone de manifiesto la importancia de ser optimista ante los cambios, demuestra lo valioso de saber adaptarse y dar lo mejor ante ellos. Además evidencia la importancia de mirar las situaciones con perspectiva e imaginación.

Su historia, junto con unas ilustraciones de líneas muy sencillas y tiernas que despiertan alegría al verlas, nos transmite que la realidad depende del punto de vista.
Su lectura recuerda ser creativo, positivo y nunca jamás darse por vencido.

Este cuento nos enseña que las circunstancias cambian, que el mundo cambia y que nosotros podemos cambiar con él. Y nos brinda la oportunidad perfecta para hablar sobre lo que queremos ser o cómo queremos ser, teniendo en cuenta que si se presenta un problema o un cambio, podemos hacer como Petra, cambiar nosotros también.

A través de esta narración podemos realizar varias actividades.

La primera de ellas, a raíz de su lectura, es la posibilidad de seguir imaginando situaciones que hagan que Petra tenga que convertirse en otra cosa nuevamente. ¿Qué podrá pasar? Y… ¿en qué se convertirá esta vez?

La segunda de las actividades, que puede desarrollarse a partir de la primera o de forma independiente para después realizar su interpretación, es de carácter artístico. Puesto que Petra es una piedra que se convierte en diferentes cosas…, ¿por qué no convertir piedras en diferentes cosas? Podemos a través de la pintura y diferentes técnicas creativas y plásticas darles una segunda vida a algunas piedras y transformarlas.

Con ambas actividades, de forma divertida, estaremos trabajando con nuestros pequeños y pequeñas los valores y principios que en el cuento aparecen, para que aprendan a tomarse la vida con humor, con optimismo y sabiendo adaptarse a las circunstancias y cambios.



Mi pequeña salvaje ♥️

Te miro, veo la intensidad de tus ojos y no sé ni por dónde empezar. Me arrolla un torbellino de sentimientos.
No sé qué pasará, no sé cómo será esta nueva etapa en la que te vas a convertir en hermana mayor.
Me gustaría poder prometerte que nada va a cambiar en tu mundo, pero no creo que sea así, aunque ni siquiera te lo puedo afirmar con seguridad. Me gustaría al menos poder prometerte que si las cosas cambian serán sólo para bien, pero no te quiero mentir. Será para bien, papá y yo te estamos haciendo el mejor regalo del mundo, pero incluso las luces más brillantes provocan sombras y sé que será una etapa con muchas de ellas. Llena de momentos difíciles en los que que sentirás que nada es como antes y en los que tú también, al igual que yo, tendrás emociones encontradas.
Quizá sientas que mamá no estará de la misma forma para ti, que no te presta la misma atención, que no eres mi centro o incluso lo que más me dolería, que no te quiero igual. Ojalá que no sea así, pero no puedo prometerte que no vaya a serlo.
Lo que sí puedo prometerte es que intentaré con todas mis fuerzas que los momentos difíciles sean los menos. Puedo prometerte también que voy a poner todo mi empeño en ahuyentar las sombras y en arrojar luz cuando la necesites, cuando no entiendas que está pasando, cuando sientas que todo ha cambiado y ya nada es igual, cuando no comprendas lo que sientes. Puedo prometerte que siempre estaré para ti, para escucharte, acompañarte y abrazarte, aunque eso suponga tener que hacer malabares. Puedo prometerte y te prometo que aunque esté tremendamente cansada antepondré siempre la comprensión y me pondré en tu lugar. Y que cuando pidas mimos o atención, aunque pueda ser en el momento más complicado, lo tendrás.
Puedo prometerte que seguirás siendo mi centro, ¿cómo no vas a serlo? Tú que me hiciste y me haces cada día mamá. Tú que brillas con luz propia e iluminas mis días. Serás siempre mi centro.
Y sobre todo mi pequeña, te prometo que mi amor por ti no menguará ni se dividirá. No cambiará y en todo caso, si lo hace, se multiplicará. Igual que lo ha hecho cada día desde que naciste con cada uno de tus gestos. Igual que lo hace cada día en que dedicas una mirada, un beso, una caricia o una palabra hacia mi barriguita, hacia tu hermana.
Hay muchas cosas que no te puedo prometer mi niña, pero hay muchas más que sí. Y así lo hago hoy, estando a mitad de este camino, estando a tan poco de conocer a tu hermana.
Te prometo que no será fácil, pero te prometo que valdrá la pena. Será lo más bonito que podamos compartir mi dulce y alocada niña, y nos hará más fuertes, JUNTAS.
Te prometo que esto no nos alejará, te prometo que el amor por tu hermana nos unirá aún más. Que el vínculo que tenemos aumentará y se intensificará. Y te prometo, que nunca, nunca, te dejaré de amar ✨

Hermosa 🌼

Una noche, antes de ir a dormir, la pequeña Gala le preguntó a su mamá:

– Mamá, ¿yo soy bonita? ¿soy guapa? Porque quiero ser muy muy guapa.

Su madre la abrazó y le dijo:

– Sí mi pequeña, eres muy bonita. Y más que eso, eres hermosa.

Eres hermosa cuando tu curiosidad te lleva a oler las flores y a jugar con los bichitos.

Eres hermosa cuando los ojos te brillan de emoción chapoteando en el mar.

Eres hermosa por como corres, rápido, queriendo atrapar al viento.

Eres hermosa cuando imaginas mundos nuevos y cuando juegas a volar.

Eres hermosa cuando pisas las hojas en otoño. Por como tocas la nieve en invierno. Y por como saltas charcos cuando llueve.

Eres hermosa por cómo divertida, cantas y bailas.

Eres hermosa cuando te pierdes entre pinceles y lápices de colores haciendo dibujos.

Y también cuando te enfadas porque no estás de acuerdo con lo que te decimos, y, decidida, luchas por lo que tú crees.

Eres hermosa por cómo devoras la sandía, y también los espaguetis.

Eres hermosa cuando plácidamente duermes desprendiendo tanta paz.

Eres hermosa cuando con infinito cariño acaricias a los gatitos.

Eres hermosa cuando independiente quieres hacerlo todo sola.

Eres hermosa cuando tienes la felicidad en tus manos balanceándote en un columpio.

Así que mi pequeña, date cuenta, eres hermosa. Lo eres por cómo te vemos los demás y lo más importante, lo eres por la magia que llevas dentro.

Una pequeña y sencilla historia dirigida a nuestras niñas para transmitirles donde reside realmente la belleza. Para que crezcan sabiendo que lo más importante es que sean bonitas por dentro y no por fuera, que cuando son verdaderamente hermosas es cuando hacen aquellas cosas que les gustan, en los pequeños gestos o momentos cotidianos, cuando muestran de manera natural su forma de ser y desprenden la magia que llevan dentro que es la que de verdad importa.

Espero que os guste este mini cuento que he decidido compartir con tanto cariño con motivo del Día del Libro y que lo podáis disfrutar junto a la preciosa ilustración del inicio en muchos de vuestros hogares.


Cuando las niñas vuelan alto

Este cuento es un imprescindible en el rincón de lectura de toda niña y mayor. Su maravillosa historia es un impulso para el empoderamiento femenino, para perseguir nuestros sueños y no dejarnos abatir por las piedras que encontramos y nos ponen en el camino.

Este álbum ilustrado tiene como protagonistas tres niñas, pero como bien dice en su página inicial, “podrían ser diez, o cien, o una, o todas las niñas del planeta.”

Cada una de las protagonistas tiene un sueño, 

Adriana se pasa el día volando de un lado a otro y está segura de que será la mejor piloto del mundo.

Jimena se pasa el día entre libros y quiere ser un superescritora.

Y Martina sueña con ser una gran violinista por eso ensaya siempre con su violín.

Para ayudarlas a cumplir su sueño y no perder la ilusión tienen al señor SIQUIERESPUEDES. Él se encarga de tejer sus alas, unas alas que no se ven pero que les ayudan a volar para conseguir sus sueños.

Pero no todo es tan fácil, hay una banda dirigida por don NOLOCONSEGUIRÁS y formada por SR. REFLEJOS, Señor-ITA, SRA. BELLEZA EXTERIOR y SR. DESIGUALDAD que se encarga de acomplejar y acobardar a las niñas. 
Así, paso a paso, haciendo que las niñas se fijen sólo en cómo son por fuera, haciendo que se centren en compararse con los niños y haciendo que vean como <<tendrían que ser>>, logran ponerles a las niñas piedras en los bolsillos, en los zapatos y mochilas para que así con el peso de éstas no puedan volar y desistan de alcanzar sus sueños.

Hasta que un día conocen a Violeta, una niña que asegura que va a ser marciana aunque no haya nacido en Marte, y las tres niñas se inspiran con ella para deshacerse de las piedras que les impiden volar y a luchar por sus sueños.

Un cuento que ayudará a abrir los ojos de niñas y adultas, que alentará a las más pequeñas a perseguir sus sueños y a conservar sus alas durante toda la vida para que puedan volar tan alto como quieran. 

Perdóname

Perdóname pequeña,
Por las veces que digo que estoy cansada porque exprimes todo de mí y me agotas.
Por las veces que digo que no puedo dar un solo paso sin que me sigas.
Por las veces que digo que eres demasiado dependiente.
Por las veces que digo que no puedo hacer nada porque tú requieres mi total atención.
Por las veces que pienso que pueda estar generándote un apego inseguro.
Por las veces que me culpo de que no lo he hecho o estoy haciendo bien porque me necesitas.
Por las veces que te digo que me pides demasiado bracito.
Por las veces que pierdo la paciencia cuando me urge hacer algo que es importante y tú te enfadas porque quieres hacer otra cosa, porque quieres a mamá solo para ti, porque todavía no entiendes de esas cosas importantes.
Perdóname por contar que no me das ni un milímetro de espacio.
Perdóname por dar pie a que opinen sobre si debería escolarizarte o no para que socialices y no seas tan dependiente de mi según otros dicen. Perdóname.
Perdóname. Porque aunque a veces me queje, esto es lo que quiero y elijo cada día. Y no lo cambio. Pues es ley de vida, el tiempo pasa, crecerás y serás más independiente, estoy segura de ello. No me necesitarás de la manera que lo haces ahora, no me pedirás tanto bracito, no requerirás tanto mi presencia, ni que no suelte tú mano.
Hasta entonces, quiero todo esto, quiero seguir dando un paso y que tú seas mi pequeña sombra, la más bonita que jamás habría soñado. Quiero que todo lo que hagamos, lo hagamos juntas. Quiero no poder ocuparme de la casa porque tú no me dejas y prefieres jugar. Quiero acostarme cansada y pensando que no he hecho nada más que ser mamá. Porque esto pequeña, esto pasará y hasta que pase… lo quiero disfrutar.
Perdóname porque aunque a veces me queje por ello, es lo que quiero, es lo que elijo y no lo cambio.
Perdóname porque mis protestas son infundadas y mis brazos siempre estarán dispuestos para sostener tu mundo.

Tú,
Tú que eres luz.
Tú que cada nuevo día me das una nueva oportunidad. A veces, incluso a cada momento . Y con ello, me enseñas lo sencillo que es perdonar, pasar página y amar.
Tú que más que caminar corres y en cada trote me muestras la impaciencia y la ilusión de lo que está por venir.
Tú, que haces tangible que vea lo rápido que pasa el tiempo, haciéndome ver como creces a pasos agigantados cada día. Haciéndome ver que vida, solo hay una.
Tú, que me enseñas que el cansancio tiene límites más lejanos de los que creía y que por ti, los puedo superar. Y tú, que me enseñas a no ser tan exigente. Porque cuando no supero ese cansancio y no te doy tanto como me gustaría, sigues ahí queriéndome locamente y eligiéndome como tu mamá.
Tú, que cuando me dices “bracito mamá” me haces sentir que me necesitas y que aún sostengo tu mundo.
Tú que me enseñas que un mal día se puede cambiar con un solo gesto. Cuando llego a casa y con una carcajada tuya todo se esfuma. O con abrazo. O con una mirada.
Tú, que con tu rebeldía me has hecho más inconformista y reflexiva. Tú que haces que quiera mejorar, que ponga todos mis esfuerzos en educarte bonito.
Tú, que haces que el verde de la montaña sea más intenso, que el sol brille más y que le das color a los días grises. Tú que haces que lo viva todo con más ganas visto desde tus ojos de primera vez.
Tú, que me enseñas lo que es la calma con tus momentos de paz y que me enseñas lo que es la tempestad, en tus momentos de enfados y rabietas.
Tú, que con tus dos años te conformas con menos de lo que lo hago yo a mis 31. Y me recuerdas con ello lo que es verdaderamente importante.
Tú, que con tus ojos llenos de inocencia y ganas, me das esperanza. Me haces creer en un mundo mejor.
Tú que me das tanto sin saberlo. Tanto que no sé si una vida entera me bastará para devolvértelo.

Tú que me has enseñado el amor más verdadero, no ese amor romántico de las películas. No. El amor de verdad. El que se siente por una hija.
Tú, que has encontrado de la forma más natural palabras para explicarlo. Tú, que me has enseñado a amar fuerte. Tú, mi pequeño gran amor.

Tú, que me has hecho y a cada segundo, me haces madre.
Tú, que eres luz y que iluminas mis días

Te amo siempre, SIEMPRE

Te amo mi pequeña,
te amo cuando sonríes
te amo cuando te quedas plácidamente dormida sobre mi pecho
te amo cuando saltamos en la cama
te amo cuando parloteas sin parar y me das explicaciones de todo
te amo cuando me besas y abrazas
te amo cuando quieres caminar tu sola en la parte con más pendiente en la senda de la montaña
te amo cuando corres
te amo cuando me robas el desayuno
te amo cuando gesticulas con las manos
te amo cuando me miras con carita de travesura
te amo cuando quieres ser independiente y hacer todo tú
te amo cuando saltas las olas del mar, o cuando nadas
te amo cuando te pones las chanclas de los mayores,
te amo cuando me ayudas a cocinar
Y cuando no es por cosas tan bonitas también te amo mi pequeña
te amo cuando te enfadas
te amo cuando si o si quieres tener razón
te amo cuando me llevas la contraria
te amo cuando no atiendes a razones
te amo cuando protestas en el coche
te amo cuando lloras
te amo cuando no quieres compartir
te amo cuando cuando tienes un capricho
te amo cuando no pides las cosas bien
te amo cuando no quieres dar un beso
te amo cuando pasas del 0 al 100 aún sin comprender el porque
te amo cuando no quieres comer
te amo cuando no te quieres bañar o lavar el pelo
te amo cuando no quieres dormir y te cuesta enfados y horas hacerlo
te amo cuando no quieres caminar
te amo cuando solo quieres estar con mamá
Te amo cuando por alguna de estas razones pierdo la paciencia y me enfado contigo.

Necesito y quiero que sepas mi pequeña, que te amo con todo mi ser en las cosas buenas, y que en las no tan buenas, también. Te amo cuando lo mereces y también cuando menos lo mereces, porque quizá, es cuando más lo necesitas.
Quiero y necesito que sepas que pase lo que pase y sea cual sea tu comportamiento, más allá de él, más allá de mi reacción, te amo siempre, SIEMPRE ♥️

Hija

 

“Hija”, escrito por Ariel Andrés Almada e ilustrado por Sonja Wimmer es un cuento que descubrí hace poco y que incorporé inmediatamente a nuestra biblioteca. Desde entonces se ha convertido en uno de mis favoritos ♥️ Considero que es uno de los imprescindibles para aquellas familias que tengan una hija en su casa. Con él, tened por seguro que sonreiréis, disfrutaréis y os emocionaréis.

“Despierta hija. Abre los ojos. ¿Ves? Todo lo que te rodea ha sido creado para ti. Las nubes que parecen de leche y el gorrión que te mira curioso por la ventana”

Con estas palabras da comienzo este álbum ilustrado que de una forma muy emotiva nos acompaña a hacer el  recorrido de una niña desde su nacimiento y a medida que va creciendo.

Las imágenes que os comparto hablan por sí solas. Es un cuento que es un regalo para nuestras pequeñas. A través de él les contaremos lo mucho que las queremos, les prometeremos cuidarlas, les enseñaremos mediante los mensajes llenos de valores y principios bonitos que tiene y además podremos trabajar las emociones también.

 

Es un cuento completo y precioso a partes iguales. Con textos llenos de verdades que llegan a acariciar el alma y con ilustraciones llenas de ternura y magia 🥰

 

 

 

 

 

Sigue jugando pequeña Mia

“Y mientras tanto, tú pequeña Mia sigue jugando, cocinando, cantando, bailando, riendo, saltando, y dejándote llevar como si ahí fuera no pasara nada malo. ⠀
Porque lo estás haciendo muy bien y cada mañana al despertar, en los ojos llevas cargada la ilusión de disfrutar de un nuevo día. Sin importar que pasa fuera. Porque estar juntos en casa, en familia, es lo más importante, divirtiéndonos y creando aventuras como si no importara nada más.” 🌈⠀


Sigue jugando, haciendo trasvases con arroz, pintando con pintura, con plastilina y de todas las formas posibles. Experimentando con agua, garbanzos y tapones. Diciendo mamá, mami y ma a todas horas. Descubriendo el tacto de la gelatina. Ensartando pajitas. Llenándonos de besos y abrazos. Dándole de desayunar, comer, merendar y hasta cenar a tus muñecas. Enfadándote y llorando de vez en cuando, que es normal mi amor, nosotros también lo hacemos. Dándote largos baños de una hora con mamá y papá. Preparando ricas meriendas. Contando cuentos una y otra vez, acabándolos todos y volviendo a empezar. Buscando a papá cuando se esconde. Practicando las emociones. Ayudando en casa, fregando, pasando el aspirador, limpiando el polvo y sacando las cosas del lavavajillas cuando yo las pongo. Hablando argentino. Saltando en la cama. Viendo dibus. Tintando legumbres. Aplaudiendo al caer la tarde. Hablando sin parar. ⠀

Corriendo. Aprendiendo. Creciendo. ⠀
Tu sigue haciendo todo esto pequeña Mia, porque enmedio de todo este caos, tú, lo estás haciendo muy bien. ⠀




⭐️ Pequeño fragmento adaptado y extendido del mini cuento “Soñar bonito”.

Soñar bonito ✨

Anoche cuando Lola se durmió entró una suave brisa por la ventana, una de esas que hacen que te arropes con la manta y sonrías mientras te quedas profundamente dormido, de las que te llevan a soñar… a soñar bonito.

Y en esos sueños se imaginó corriendo por el parque, abrazando a sus tetes, tíos, abuelos y amigos.
Se imagino jugando al aire libre, tocando la arena de la playa, dejándola escapar entre los dedos y sintiendo la brisa del mar.
Respirando el aire puro de la montaña y llenando los parques que ahora están vacíos.

Al día siguiente se despertó con el olor de las tostadas que preparaba su madre cada mañana para el desayuno. Recordaba perfectamente su sueño, pero entendió que no era un sueño. Era el recuerdo de todas las cosas que antes de que llegara el virus podía hacer y ahora no.

Porque había llegado un virus que provocaba que algunas personas se pusieran malitas y no podía salir de casa, ni ella ni nadie, para no contagiarse. Y por ello no podía hacer todas las cosas que había soñado y que tanto le gustaban.

Pero no pasaba nada, porque de los balcones colgaban arcoíris a todo color y aunque las calles estaban vacías, se podía escuchar las risas de otros niños y niñas jugando en sus casas. A veces, incluso hablaban entre ellos y ellas desde las ventanas.
Y los aplausos que daban al caer la tarde les recordaban que unidos podrían con todo.

Y mientras tanto, Lola seguía jugando, cocinando, cantando, bailando, riendo, saltando, y dejándose llevar como si ahí fuera no pasara nada malo.
Porque ella lo estaba haciendo muy bien y cada mañana al despertar en los ojos llevaba cargada la ilusión de disfrutar de un nuevo día. Sin importar que pasara fuera. Porque estar juntos en casa, en familia, era lo más importante, divirtiéndose y creando aventuras como si no importara nada más.

Y creyendo que ese sueño de la noche anterior, ese recuerdo, pronto volvería a hacerse realidad. Y aprendiendo que cuando eso pasara, empezaríamos a valorar esa realidad mucho más.

Tú eres como Lola, y al igual que ella: lo estás haciendo muy bien. Sigue como ella: jugando, cocinando, bailando, riendo, saltando y dejándote llevar como si ahí fuera no pasara nada malo.